19 febrero 2007

Como proteger el campo y el maíz mexicano.


Un artículo académico de reciente publicación, que se titula “Espacio de política para el maíz mexicano: Protegiendo la agro diversidad mediante la promoción de los sustentos rurales,” se trata el tema del maíz mexicano y el libre comercio. En este se expone la terrible situación de los productores del campo, una situación de peligro para el medio ambiente (y en consecuencia para toda la humanidad) y una posible salida a estos problemas.

Primero, en el artículo se habla de que el Tratado de Libre Comercio para América del Norte (TLCAN) ha tenido efectos negativos sobre el campo mexicano, que son provocar pobreza que alienta la emigración, perdida de la diversidad genética y destrucción de la naturaleza.

Esto sucede por que en EUA la producción de Maíz se hace con Alimentos Genéticamente Modificados (AGM) altamente subsidiados, los cuales al entrar a México destruyen la economía de los pequeños productores y los empobrece. Esto hace que emigren en busca de oportunidades para sobrevivir. Por ejemplo, en 1993 en la comunidad de Soteapan no se reporto mínima migración, pero para 2005, el 20% reportaba migración de algún familiar. En esta comunidad la principal actividad es la agricultura.

Otro grave impacto ha sido sobre el medio ambiente, pues los agricultores más pobres y en la cercanía de las reservas naturales han comenzado ha extraer recursos para su supervivencia de manera ilegal (ej. madera) con lo que predan el ecosistema.

Asimismo, los productores más grandes compran AGM para producirlos y así poder hacer frente a la caída de los precios, pero esto provoca perdida de la biodiversidad. Por ejemplo, en Sotenapan, en 1960 se encontraban hasta 32 diferentes variedades de maíz en la región, ahora sólo se encuentran 8.

El artículo, escrito por un estadounidense, menciona que México tiene opciones para revertir estos efectos. Las cuales son:


1. Imponer cuotas compensatorias a las importaciones de Maíz de EUA, por que existe dumping, es decir, venden el maíz por debajo de su costo de producción.


2. Incrementar los subsidios al campo, pues de acuerdo a los tratados del GATT México tiene derecho a colocar subsidios por 141.2 miles de millones de pesos (a precios de 2004), pero solo otorga 2.7 mil millones de pesos. El TLCAN se rige por el GATT.


3. Usar el pacto de Cartagena, del cual México es firmante, el cual requiere que todo alimento modificado que sea importado sea declarado y pueda decidir si entra o no, en busca de protección a la biodiversidad.



4. Utilizar la ley de bioseguridad e México sobre organismos genéticamente modificados, contiene un mandato para crear un régimen especial de protección al maíz antes de que cualquier maíz transgénico sea liberado en el país.


5. Utilizar las protecciones de la OCDE, para proteger el maíz dado la importancia de México por ser su centro de origen. México es parte de la OCDE.


6. México puede citar los hallazgos de la Comisión para la Cooperación Ambiental del TLCAN, que halló una amplia contaminación en maizales tradicionales por organismos genéticamente modificados, por lo que recomienda extremar precauciones para la importación del maíz transgénico. Estos hallazgos no fueron del agrado de EUA y Canadá.


7. Firmar otros tratados para incrementar la protección de la biodiversidad como: la Convención de Diversidad Biológica de marzo de 2006 o el Tratado Internacional de Recursos Genéticos de las plantas para la Agricultura, conocido como la ley de la semilla y auspiciada por la Organización para la agricultura y los alimentos de la ONU.


A final de cuentas, existen instrumentos para revertir la pobreza del campo, evitar le vergüenza de la migración y conservar el equilibrio del medio ambiente. Lo que hace falta es voluntad política para hacerlo, pero nuestros gobernantes y políticos no hacen nada para impedir el deterioro de la población y de nuestro entorno. Existen soluciones, pero estas deben de ser difundidas y exigidas por todos, no esperar a que nos resuelvan todo en la vida.

PD. En todos lados existen personas dedicadas al bienestar de la humanidad, pero en definitiva no son los gobernantes de las naciones.


Bibliografía:
Timothy A. Wise, “Policy Space for Mexican Maize: Protecting Agro-biodiveristy by Promoting Rural Livelihoods,” GDAE Working Paper No. 07-01, February 2007,.

Disponible en:
http://www.ase.tufts.edu/gdae/Pubs/wp/07-01MexicanMaize.pdf

1 comentario:

  1. PRONUNCIAMIENTO DE LA RED EN DEFENSA DEL MAÍZ NATIVO
    10 DE JULIO DE 2008
    MEXICO D.F.

    Reunidos ante las amenazas renovadas a nuestras semillas, alimentos, derechos y vida como pueblos, en la Red de Defensa del Maíz Nativo, y

    Considerando

    La intención del gobierno mexicano, en contubernio con las empresas transnacionales, de permitir el cultivo de maíz transgénico en varios campos experimentales, y que ésto necesariamente significará la contaminación de nuestros maices nativos y a la larga la pérdida de los mismos, atentando contra nuestra identidad, autonomía, economía y nuestra salud; destruyendo la madre tierra, la vida y contaminando la naturaleza.

    Que para ello, pretende usar leyes y reglamentos que han sido aprobados ignorando a los pueblos y a favor de los intereses de las empresas, como la Ley de Bioseguridad y Organismos Genéticamente Modificados, mejor llamada “Ley Monsanto”, que permite la entrada e invasión de las transnacionales a nuestros territorios, campos de cultivo y semillas, que por derecho ancestral e histórico nos corresponden.

    Que la “Ley Monsanto” forma parte de una serie de leyes destinadas al despojo y privatización de nuestros recursos y derechos, —la reforma al art. 27 Constitucional, la Ley Agraria, la reforma constitucional en materia indígena, la Ley de Aguas Nacionales, la Ley Forestal, la Ley Minera, la Ley Gral. De Vida Silvestre, la de Productos Orgánicos, la de Certificación de Semillas— entre otras que han sido aprobadas a nuestras espaldas y atentan contra nuestra palabra, nuestros derechos, nuestra historia, y nuestra cultura.

    Que ahora, a través de la farsa legal titulada irónicamente “Régimen de Protección Especial del Maíz”, se pretende negar que todo el territorio mexicano es centro de origen y diversidad del maíz.

    Que las instituciones gubernamentales ejecutan los proyectos e intereses de las empresas transnacionales, y que los programas agrarios y sociales – como ahora el PROMAF (Programa de Maíz y Fríjol), diseñado para que perdamos nuestras propias semillas– están destruyendo la vida comunitaria de los pueblos y nos inducen a depender de las empresas, y a la homogeneización de los pueblos, destruyendo nuestras diversas culturas y convirtiéndonos a todos en clientes de las empresas.

    Que los bancos de germoplasma, formados con semillas recogidas de nuestros territorios y fruto de nuestros saberes, están siendo controlados por las grandes corporaciones, como Monsanto, Dupont, Syngenta, Bayer, Basf, Dow, que se agrupan en la Asociación Mexicana de Semillas A. C. (AMSAC) como cártel para cabildear y defender sus intereses en el país, declarándose “protectores” de las semillas, cuando en realidad las están destruyendo. Que Empresas sin ninguna moral y grandes contaminadores de la naturaleza y destructores de la vida campesina como Monsanto, son miembros del “Comité de Honor y Justicia” de dicha asociación.

    Que la AMSAC está exigiendo que se siembre sólamente semilla certificada, llamando a nuestras semillas originarias como “piratas”.

    Que las autoridades ambientales en México pretenden establecer una red de monitoreo (ambiental) de OGM,para detectar OGM en el país, en lugar de evitar las condiciones de riesgo y de amenazas de contaminación como son las importaciones de granos de los EUA.

    Que pretenden reducir en confinamientos biológicos al país centro de origen al determinar los polígonos, donde según las colectas oficiales, hay parientes silvestres y diversidad de maíz.esta significará el fin del proceso de diversidad y de creación de del maíz desde los pueblos de maíz, en confinamiento es la muerte de la diversidad, como si los OGM respetaran fronteras.

    Que los pueblos, tribus y naciones indígenas somos los dueños y guardianes de las semillas y animales, bosques, selva, agua y plantas que existen en nuestro territorio; hacemos la siguiente


    DECLARACIÓN

    Los pueblos indígenas y los campesinos son los responsables y herederos de la perpetuidad de las diferentes clases de maíz que existen a lo largo y ancho de todo nuestro territorio mexicano y que todo México es centro de origen y diversidad del maíz.

    Nos declaramos en contra de la liberación del maíz transgénico y de todos los organismos genéticamente modificados de manera experimental y comercial.

    Los indígenas y campesinos son los verdaderos y más experimentados guardianes de los recursos naturales que existen en nuestro país.

    Nos declaramos en contra de las leyes que están atentando contra nuestros derechos como pueblos y contra las empresas transnacionales que pretenden despojarnos de nuestras semillas, nuestras tierras, montes y aguas y demás riquezas naturales.

    Denunciamos la injerencia que tienen dichas empresas en las políticas agroalimentarias, para que perdamos el derecho a producir nuestros propios alimentos libremente.

    Declaramos a la AMSAC como una institución que atenta contra los derechos de los agricultores y su soberanía alimentaria.

    Nos declaramos en contra de las estrategias que se implementan contra los pueblos desde instituciones y programas gubernamentales, para que cambiemos nuestras semillas propias por semillas híbridas y transgénicas.

    Estamos en contra de los bancos de germoplasma ya que son centros de biopiratería que roban nuestras semillas y conocimientos ancestrales para favorecer los intereses de las empresas e investigadores ajenos a los intereses de los pueblos.

    Estamos contra los proyectos biopiratas que Monsanto está haciendo con organizaciones agrícolas y académicas para robar maíces nativos y conocimientos a través del “Proyecto Maestro de Maíces Mexicanos” y el contrato con la Universidad de Guadalajara para recolectar maíces y teocintle, ancestro del maíz, de la sierra indígena nahua de Manantlán en Jalisco.

    Nos oponemos a la certificación y registro de semillas y lo denunciamos como una manera más de privatizar las semillas para controlar a los pueblos.

    Rechazamos la promoción, difusión, experimentación, cultivo, comercialización y consumo de las semillas transgénicas. Estas semillas atentan contra el medio ambiente y ponen en peligro la salud y la soberanía alimentaria de millones de mexicanos.

    El cultivar, guardar, cuidar e intercambiar libremente semillas propias, nativas que no tenemos porque certificar ni registrar ante nadie porque las tenemos desde antes de que existiera el Estado mexicano, es un derecho inalienable que nadie nos va a quitar y seguiremos ejerciendo de manera autónoma. Estas semillas son la esperanza del futuro de todos.


    EXIGIMOS

    Que se declare todo el territorio nacional como centro de origen y de diversidad y se apoye la producción nacional y autónoma de semillas y por lo tanto una moratoria histórica del maíz GM en México.

    El respeto al derecho a la soberanía alimentaria que parte de nuestra autonomía, costumbres, culturas, tradiciones y prácticas agrícolas.

    Que se detenga el cultivo, experimentación, investigación, comercialización y consumo de transgénicos en el territorio mexicano.

    Rechazamos la certificación, registro o patente ningún tipo de semilla o ser vivo. Por el contrario exigimos que se respete el libre intercambio de nuestras semillas como lo hemos hecho desde tiempos inmemoriales sin necesidad de paquetes tecnológicos.

    Que se detenga la criminalización a la forma de vida campesina que se esta llevando a cabo a través de legislación hecha a favor de los intereses empresariales.

    Seguiremos defendiendo la autonomía de nuestros pueblos, la comunidad, las asambleas y su autogobierno, cuya base fundamental es el territorio y el cultivo del maíz nativo como parte de nuestra vida.

    Estaremos alertas para denunciar públicamente los cultivos de liberación experimental de maíz transgénico en nuestro país, que es su lugar de origen, y llamamos al pueblo de México a informarse y organizarse para no permitir esta imposición.



    Comunidades indígenas y campesinas del Pueblo Wixárika, Pueblo Rarámuri, Tribu Yaqui, Pueblo Mayo-Yoreme, Comunidades Pure’pecha, Comunidad Totonaca de la Sierra Norte de Puebla; Comunidades Campesinas de Los Tuxtlas, Veracruz; Comunidades Campesinas del sur y del norte de Veracruz; Comunidades Zapotecas de los Valles Centrales de Oaxaca; Comunidad Tlapaneca, de Tlapa, Guerrero, comunidad mixteca de San Juan Mixtepec, Oaxaca, Comunidades campesinas del sur de Tamaulipas.

    Organizaciones Indígenas y campesinas: Unión de Comunidades Campesinas del Norte de Guanajuato (UCANG), Organización de Agricultores Biológicos, AC, Oaxaca; Centro de Derechos Indígenas Flor y Canto AC, Oaxaca, Unión de Organizaciones de la Sierra Norte de Oaxaca, UNOSJO; Centro Regional para la Educación y la Organización (CREO), Los Tuxtlas, Veracruz; Radio Huayacocotla, Organizaciones de la sociedad civil: Centro Nacional de Apoyo a las Misiones Indígenas AC (CENAMI); Centro de Estudios para el Cambio en el Campo Mexicano (CECCAM); Grupo de Acción sobre Erosión, Tecnología y Concentración (Grupo ETC); Centro de Análisis Social, Información y Formación Popular (CASIFOP); Colectivo Coa; Comité de Derechos Humanos Sierra Norte de Veracruz; Consultoría Técnica Comunitaria AC (CONTEC), Chihuahua; Grupo de Estudios Ambientales (GEA AC), Unidad de Apoyo a las Comunidades Indígenas (UACI-Universidad de Guadalajara), Jalisco; Centro de investigación y producción de tecnología ecológica para la vivienda (CIPTEV) Jalisco; Grupo Cultural Nivi Ñuu; GRAIN, Chile.

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