06 febrero 2007

El dinero de México es para los mexicanos

México es una nación con grandes desafíos y problemas. Los políticos que se dicen guiarnos hacia el camino del desarrollo no velan más que por sus intereses. La mayor parte de los funcionarios públicos sólo son una burocracia miope de la realidad mexicana y con poca motivación para realizar su trabajo con calidad. Ellos son una parte del lastre que impide a nuestro país enfrentar los desafíos y eliminar sus problemas.

Los mexicanos no podemos esperar a que la clase política venga a resolver nuestros problemas, cuando los usan como bandera para hacerse del poder y del dinero de nuestros impuestos. Tampoco podemos esperar que los llamados “servidores públicos” hagan su trabajo con calidad cuando sus intereses no se basan en el servicio público y el bienestar general, o cuando su visión del mundo es parcial y sus acciones se rigen por ideas sacadas de libros de textos gringos.

Nosotros los mexicanos debemos de exigirles a esta clase política y a la burocracia un país de calidad para nuestra vida cotidiana. Un país con servicios de salud, de educación y de seguridad de calidad y que sean incluyentes. Debemos de exigirles que su prioridad sea quedar bien con el demos, no con lo inversionistas extranjeros o con los gringos. Yo no veo a nuestro gobierno federal reclamando con valor a los gringos el muro fronterizo que tanto rechazo causa en nuestra nación o su política contra nuestros compatriotas residentes en EUA. El gobierno prefiere hacer giras internacionales para atraer inversión extranjera y no reclamar nada.

Inclusive el gobierno prefiere regalar una gran cantidad de nuestro dinero a organismos multilaterales que tanto daño nos han hecho. Durante este año se les darán más 4 mil millones de dólares al FMI por tener voz y voto en un organismo controlado por EUA. ¿A caso tiene sentido? Eso no para ahí, también se le dará más de 2 mil 200 millones de euros ala OCDE, el club de los países más desarrollados del mundo Esto debe de ser una broma de mal gusto para cualquier habitante de una colonia popular o un pueblo en una serranía. Ya me imagino a cualquier habitante oyendo que sus colonias son comparables a cualquier barrio de Londres, San Francisco, Vancouver o Tokio; con calles limpias, seguridad, tecnología de punta, transporte de calidad, entre otras.

Por si fuera poco, se paga por cuotas de membresía a Banco Interamericano de Desarrollo, a el Banco Mundial y al Banco de Pagos Internacionales más de 7 mil 850 millones de dólares. Todo esto autorizado por nuestros sabios y trabajadores Senadores.

Si se hiciera un referéndum, puedo apostar con seguridad que el demos mexicano votaría por utilizar esos recursos para los mexicanos, no para engordar burocracias extranjeras que se dedican a darnos pésimos consejos sobre como manejar nuestra economía (bastante tenemos con nuestros burocratas). Desde mediados de los setentas seguimos las recomendaciones de estos organismos para progresar al primer mundo y ¿A caso hemos llegado ahí? En lo más mínimo (a menos que las colonias peridas sean el epitome de lamodernidad). Ese dinero es de los mexicanos y debe de ser usado para que contemos con educación de calidad, un sistema de salud excelente y una seguridad excepcional. Simplemente ¡Basta! ¡El dinero de México es para los mexicanos!




¿Imagen de la modernidad?



Nota: Las cifras pueden ser consultadas en El Financiero del 20 de diciembre de 2006, en una nota titulada “Gravoso, pertenecer a organismos financieros,” firmada por Gerardo Flores.

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