15 febrero 2007

Invasión cultural, salud y desempleo.


Invasión cultural, salud y desempleo.

Un artículo que apareció el día de hoy en El Excelsior, llamado “La nueva conquista”, firmado por Olallo Rubio, me ha llevado a la siguiente reflexión. El artículo puede ser visto al final del comentario.

Se nos ha vendido a los mexicanos, desde hace mucho tiempo, la idea de que la modernidad, lo in, lo mejor del mundo proviene de EUA. Esto se ha hecho a través de diversos métodos, pero los más efectivos han sido los programas de televisión, sus películas y el abrirle la puerta a mexicanos para que estudien en EUA.

Esta idea ha llevado a que consumamos productos de EUA, esperando que con ello alcancemos la dichosa modernidad. Creyendo que por comer en un Mc Donld’s alcanzaremos la riqueza de los gringos o llegaremos a su nivel de vida. Se cree que por comprar algún producto o servicio de EUA se estará adquiriendo el prestigio social, el estatus o el nivel de vida de los EUA.

Las consecuencias han llevado a muchos hábitos y costumbres sean cambiados por unos más “modernos” y que tienen consecuencias nefastas sobre la los mexicanos. Por citar algunos ejemplos, México tiene una gran tradición y variedad de aguas frescas y jugos, muchos de los cuales tienen muchos beneficios para la salud. En cambio, esta tradición ha sido desplazada por el consumo de Coca-Cola, la cual al ser consumida en exceso daña la salud Según la Asociación Mexicana de Estudios para la Defensa del Consumidor (AMEDEC), el consumo de los refrescos de cola "constituye la mas grave distorsión de nuestros hábitos de alimentación”. Los refrescos de cola no tienen ningún valor nutritivo, no contienen vitaminas, proteínas ni minerales y sí gran contenido de endulzantes y aditivos como conservadores y colorantes. (y vaya que se consume en México, somos el principal consumidor de este refresco per capita del mundo).

El daño que puede provocar el consumo de Coca Cola a la salud de los mexicanos (obesidad, diabetes, etc.) es el principal problema, pero también tiene efectos sobre el entramado económico de la nación. Las personas que consumen este refresco dejan de comprar productos mexicanos, como las frutas o marcas nacionales de bebidas. Con ello se pierden empleos y una parte del dinero se va al extranjero, a la casa matriz de Coca-Cola.

Como si esto no fuera poco, Coca-Cola y otras empresas refresqueras, como Pepsi, no se endulzan con azúcar nacional, sino que compran alta fructuosa (jarabe de maíz) proveniente del gabacho, producción que suele tener apoyos del gobierno de EUA. Esto afecta a nuestra industria de azúcar (productores de caña, ingenios, etcétera) e incrementa el precio internacional del maíz para crear alta fructuosa. Esto último presiona los precios del maíz en México, un elemento fundamental de nuestra comida y cultura. Sólo basta ver el repudio público y el impacto del incremento del precio de la tortilla a principios del año.

En fin, este cambio de costumbres por invasión cultural afecta al empleo nacional, a nuestra salud y nos hace más pobres.

No obstante, nuestros gobernantes no se percatan de esta situación, por que tienen lavado el cerebro con ideas inculcadas a través de la cultura pop de EUA, o por que estudiaron en gringolandia. En el peor de los casos nuestros gobernantes prefieren hacerse de la vista gorda y seguir cobrando su cheque antes de enfrentarse a intereses poderosos. La pregunta que surge es ¿Hasta cuando dejaremos que esos mequetrefes nos gobiernen? ¿Algún día los políticos se darán cuenta que la invasión cultural nos destruye en diversos aspectos? Mientras se nos continúen vendiendo la idea de que los mexicanos debemos de ser como los gringos en su estilo de vida para ser de primer mundo, nuestra cultura y economía se encuentran en jaque, y con ello la viabilidad de una nación.

La nueva conquista
Por Olallo Rubio.
Publicado en Excelsior el 15 de febrero de 2007, bajo su columna ¡Urgente!

Algunas personas todavía no creen que los tentáculos imperiales de los Estados Unidos de Norteamérica hayan penetrado profundamente en la cultura de México, aun cuando algunas zonas (de seudolujo) mexicanas parezcan una copia baratita de Houston (risas del autor).

Para entender el fenómeno habría que citar algunos datos duros. Como todos sabemos, una gran parte de la alimentación de los mexicanos se ha convertido en una adaptación tercermundista, de bajo presupuesto, de los hábitos y la cultura gastronómica de los estadunidenses. La macdonaldización y la invasión de las franquicias de comida chatarra fue recibida por los mexicanos con los brazos abiertos y, de acuerdo con el libro Tan lejos de Dios, del periodista Joseph Contreras, esta invasión propició "un descenso de 50% en la venta de tortas en un transcurso de 10 años y una disminución de 25% en el consumo de tortillas entre 1998 y 2004."

Cuando abrió la primera sucursal de McDo-nald’s en México, cientos de personas hicieron largas filas durante horas para comer la popular quarter pounder con queso. Como si hubiera llegado el mejor chef del mundo a preparar exquisitos platillos sofisticados para servirlos gratuitamente.

¿Wal-Mart le pegó duro a los Abarrotes de don Chucho? Claro, la conquista fue fulminante. De acuerdo con Joseph Contreras, en 1991, Wal-Mart formó una sociedad con Cifra, la compañía matriz de la cadena Bodega Aurrerá. Wal-Mart es la empleadora más grande del sector privado en México, con más de 100,000 trabajadores en la nómina. Tiene más de 700 establecimientos minoristas en 107 ciudades del país, incluidas (165) 207 tiendas de descuento Aurrerá; (89) 105 tiendas Wal-Mart Super Center; 70 clubes de precios de mayoreo Sam’s; (50) 54 tiendas departamentales Suburbia; (48) 55 supermercados Superama y (285) 299 restaurantes Vip’s.

En 2003, Wal-Mart acumuló ventas anuales de casi 11,000 millones de dólares, cifra que excedía los ingresos de toda la industria turística de México. Los clientes de Wal-Mart se caracterizan por su lealtad. En un solo año, sus clientes acudieron a sus cajas registradoras 565 millones de veces.

¿Y qué pasó en el cine? Por ejemplo, a trece días de haberse estrenado, la película de terror Kilómetro 31 logró recaudar unos 50 millones de pesos en taquilla y ya ha sido vista por aproximadamente un millón 300 mil espectadores. "Llevamos dos semanas y la respuesta ha sido impresionante, de pronto fue que ‘le ganamos a Will Smith, luego a Mel Gibson, después a Di Caprio’. Estamos echándonos a todos los hollywoodenses", aseguró Billy Rovzar, productor de la cinta.

¡Pero las películas que producen también son una tropicalización de una fórmula hollywoodense! El hecho de que sean en español no quiere decir que no sean adaptaciones del formato gabacho comercial. No producen películas de Felipe Cazals o Paul Leduc. Se trata de películas hollywoodenses a la mexicana.

1 comentario:

  1. buena nota del señor olallo..

    buen analisis...

    yo no tomo coca desde el 98 que visite chiapas y me contaron algunas cosillas con respecto al agua..

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