29 marzo 2007

El desarrollo de México y las malas ideas populares.


En México existe una idea muy mala entre las personas de todas las clases sociales: “Debemos de aprovechar que el país más poderoso del mundo, EUA, es nuestro vecino para poder desarrollarnos a su nivel Esto lo lograremos sólo si somos sus amigos, si nos juntamos todo lo posible con ellos, si nos alineamos a sus intereses o a lo que no sugieran”. La idea más extrema y más tonta es la de “hay que subirnos al carro de EUA.”

Después de preguntarme de dónde surge esta idea, sospecho que proviene de cómo se ha desarrollado las interrelaciones sociales en este país después de la revolución.

Primero, después de la revolución mexicana se estableció que una de las formas más efectivas de progresar económicamente en México era siendo familiar, amigo o compadre de un político o un empresario. Esta situación todavía prevalece en la actualidad. Quién no ha escuchado de que zutanito o fulanito tiene un buen empleo porque es primo o amigo de un burócrata importante o de un político. En otros casos, que un empresario que tenía una pequeña empresa gano un gran contrato con el gobierno y se hizo millonario de la noche a la mañana; pero, por pura coincidencia el empresario es familiar o amigo de la persona encargada de la licitación.

Segundo, esta realidad ha conllevado a generar dos de las peores frases con la que se conducen en la vida diaria muchos mexicanos: “El que no tranza no avanza” y “La ley del mínimo esfuerzo.” Estas ideas ha llevado a otro tipo de razonamientos no muy buenos como: Si me junto con mi amigo el político todo el tiempo, algún día triunfara y yo con él. ¿Qué caso tiene arriesgarme buscando empleo o poniendo mi propio negocio? …. y si en algún momento hay que hacer tranzas, pues las haremos, si no cómo voy a ser millonario, ¿A caso los millonarios de México hicieron su dinero honestamente?

Estas ideas que pululan en México son la base de muchas de las ideas de lo que deseamos con EUA. Los políticos quieren básicamente que EUA sea nuestro amigo, nuestro compadre y que nos lleve al éxito económico (volverse amigo del político o empresario que le va bien). Esto sin que los gobernantes se esfuercen en encontrar soluciones o un camino para el desarrollo del país (Ley del mínimo esfuerzo). Además, si para ello hay que negociar ciertas leyes que protegen a los mexicanos, pues que se negocien (el que no tranza no avanza).

Todo este asunto se complica mucho cuando le añadimos que los políticos gringos saben bien lo que quieren de otros países y un manejo depurado de su discurso económico-político sobre la libertad de comercio, la igualdad, la democracia. El resultado es que EUA nos hace creer que somos sus amigos, que nos van a llevar la progreso con su TLC y al día siguiente nos construyen un muro en la frontera porque no nos quieren deambulando en su país. En otras palabras, nos dan atole con el dedo y no lo tragamos.

Todos los mexicanos debemos de tener bien claro que “EUA no tiene amigos, tiene intereses”, los cuales no son muy buenos para nosotros. Tenemos que tener el principio básico de que tenemos que velar por nuestros intereses propios, que ningún extranjero va a venir a rescatarnos y que lo que no hagamos nosotros por progresar no lo hará nadie por nosotros.

Al respecto de toda esta disertación, hay dos artículos que apoyan mis argumentos. Uno escrito por Kevin P. Gallagher titulado “Measuring the Cost of Lost Policy Space at the WTO,” el cual señala que los países latinoamericanos han perdido instrumentos de política pública para impulsar el crecimiento económico al firmar tratados internacionales de libre comercio; los cuales no han logrado el objetivo de desarrollo económico. En cambio países de Asía, como Corea o Taiwán que no renunciaron al uso de esos instrumentos de política económica han logrado crecer y desarrollarse.

El segundo artículo escrito por Sueila dos Santos Rocha titulado “Does Foreign Direct Investment Work For Sustainable Development?” menciona que la inversión extranjera directa en Brasil no ha traído los efectos mencionados por la teoría económica tradicional: mejor tecnología, prácticas más ecológicas y crecimiento. Al contrario, las compañías extranjeras han depredado el ambiente en Brasil y lo han destruido. Obviamente, con fines de ganancia.

¿Hasta cuando seguiremos utilizando un modelo económico neoliberal que reduce nuestras capacidades de desarrollo y que nos entrega al extranjero? Pues, hasta que nosotros queramos y hasta que todos nos demos cuenta.

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