20 abril 2007

Dragon vs Jaguar


Este editorial del periodico El Universal debe de ser compartido con todos, estoy 100% de acuerdo con lo que menciona y debemos de enfocarnos en ver las oportunidades de México y olvidar en que los extranjeros nos van a ayudar a salir del subdesarrollo.


Que el dragón no nos queme

EDITORIAL DE EL UNIVERSAL

20 de abril de 2007

China anunció ayer que el crecimiento de su economía durante el primer trimestre del año fue de 11.1%, el mayor porcentaje de los últimos cinco años. El fuego que lanza el dragón a su paso parece imparable. México, en cambio, anuncia que su crecimiento será moderado en 2007, quizá apenas arriba de 3%. Frente a tan contrastante panorama, algo tenemos que hacer.

No cabe duda que la economía mundial tiene en China y Estados Unidos a las dos potentes locomotoras que arrastran a todas las demás; ambas son referencias complementarias en un mundo globalizado. México debe, entonces, diagnosticar bien su papel en el actual estado de cosas y buscar, dentro de sus fortalezas y debilidades, lo que se pueda hacer para sacar provecho de este par de potencias.

Por supuesto que abruman los números chinos y preocupa el resfriado estadounidense que nos pudiera causar pulmonía, pero no podemos sentarnos a llorar nuestra desgracia como país y nuestra impotencia nacional al no poder ponernos de acuerdo sobre si se necesitan o no reformas estructurales para sacarnos de la mediocridad económica en la que estamos.

Tampoco se trata de ver el pasto del otro como si fuera un paraíso. China, por ejemplo, es una turbina de desarrollo gracias a la mano de obra barata -casi de esclavitud- y a su intensivo uso de tecnologías dependientes de combustibles no renovables y sucios. Hay quienes incluso cuestionan la certeza de las cifras de doble dígito que envían las provincias al gobierno central para registrar el crecimiento del cual proviene el dato oficial. No sería la primera vez dentro de un sistema político muy vertical y semicerrado que los datos se maquillaran. Sin negar su bonanza, no obviemos la fragilidad de sus cimientos y, por el contrario, veámoslo como un cliente y socio potencial.

¿Qué les podemos vender? ¿Cómo llegamos a su gran mercado? Eduardo Sojo, secretario de Economía, ha dicho que para competir con China hay que incentivar las inversiones en México para ofrecer productos competitivos en ese mercado y en Estados Unidos y Canadá; además, hay que ir por el mercado turístico asiático.

No podemos ni debemos competir abaratando la mano de obra. El camino es otro: desplazar nuestra producción a ofrecer valor agregado. Si en México existe el potencial de la industria automotriz y la industria aeronáutica, el gobierno tiene que sacar su brazo promotor y reforzar dichos segmentos.

Si China es un dragón, seamos nosotros un jaguar; encendamos los motores internos de la economía como vivienda, infraestructura, bosques, agroindustria, y apoyemos como nunca a las pequeñas y medianas empresas para que conquisten Asia.

Salgamos del ostracismo al que nos condena la falta de acuerdos y de coordinación. La primera, entre fuerzas políticas; la segunda, entre el sector público y el privado.

Si ya hubo un empresario mexicano que se atrevió a vender tacos al pastor en Asia y no le fue mal, y otro que llegó a ser el mayor productor de concreto en Estados Unidos, por qué no seguir detectando potencialidades de negocios medianos o grandes para encaramarsea las locomotoras.

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