20 abril 2007

Nuevo producto de exportación: corrupción mexicana.

Uno problema grave de México, que ya lo he comentado antes, es la corrupción, parte heredada de un régimen corporativista. Ahora, resulta que hasta es producto de exportación y que rinde buenas ganancias, sino lean la nota que público El Economist sobre Ángel Gurría, ex secretario de Hacienda en el periodo de Zedillo (1994-2000, y actual Presidente de la OCDE. Yo agregue la nota publicada de La Jornada, por aquello de los que no saben ingles.

Me sorprende la habilidad de los políticos mexicanos para hacer tranzas, hasta engañaron a los políticos de países del primer mundo. ¿A caso no se dieron cuenta que durante su periodo como secretario de Hacienda se creo el fraude más grande a la nación, el llamado Fobaproa?

Yo me pregunto ¿Por qué debemos de hacerle caso a las recomendaciones de la OCDE cuando su presidente esta siendo cuestionado y bien sus intereses podrían no responder a los de la organización?
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Gurría se vale del cargo para obtener boletos y cena gratis: The Economist
Se asignó pensión vitalicia con apenas cuatro años como director de Nacional Financiera
ROBERTO GONZALEZ AMADOR . LA JORNADA 20 ABRIL 2007.

José Angel Gurría, secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), entidad que esta semana propuso aplicar en México impuestos al consumo de alimentos y medicinas, ocupa su alta posición en el organismo para pedir boletos para que su esposa e hija entraran gratis a un partido de futbol y para no cubrir la factura de una cena de aniversario de boda, según reveló este jueves The Economist.

La influyente publicación británica publicó un reportaje en el que considera que la OCDE dirigida por el ex secretario mexicano de Hacienda se asemeja a una organización que al parecer carece de reglas y prácticas modernas en cuanto a su operación interna.

The Economist dice que las tribulaciones de Paul Wolfowitz, presidente del Banco Mundial -quien puede perder su puesto por haber privilegiado a su novia, ex trabajadora del banco- se "están mirando con agitación" entre los altos funcionarios de la OCDE.

"Al ver lo que ha estado sucediendo en Washington, me preguntaba si cualquier cosa saldría sobre qué está ocurriendo en la OCDE", según un ex alto directivo de la OCDE citado por la publicación y que no identifica, que dejó el cargo a raíz de que llegó Gurría a la secretaría general.

José Angel Gurría es un burócrata de larga carrera en el sistema financiero mexicano. Negociador de la deuda externa al inicio de los años 90 -labor por la que es conocido como El Angel de la Dependencia-, ocupó la Cancillería y la titularidad de Hacienda en el gobierno del ex presidente Ernesto Zedillo (1994-2000). Fue polémico el hecho de que se autorizó, mientras fue director de Nacional Financiera por apenas cuatro años, una pensión vitalicia. El ex funcionario aseguró que había ganado la prestación por todos los años que había servido en el sector financiero, que no son más de 20. Trató de zanjar el tema donando, mientras era funcionario público, la pensión a una organización de asistencia a enfermos de cáncer.

Apetito por la hospitalidad corporativa
The Economist menciona dos hechos asociados con Gurría, con los que trata de trazar un perfil del comportamiento del secretario general de la OCDE, una agrupación también conocida como "el club de ricos", a la que México ingresó en 1994, unos meses antes de que la economía se desplomara en la peor crisis en 60 años.

Según la publicación, en la edición impresa que comenzó a circular ayer en Londres, los funcionarios de la OCDE están asustados por el apetito que tiene Gurría "por la hospitalidad corporativa". Refiere que aceptó ser invitado por Eugenio Minvielle, jefe de la trasnacional Nestlé, a un partido de futbol entre las selecciones de México y Francia, en mayo pasado. Pero además, la oficina de Gurría solicitó otros cuatro boletos: para la esposa e hija del ex secretario de Hacienda y para Gabriela Ramos -una mexicana llevada por Gurría a la OCDE en París- y su esposo.

Menciona también que Gurría tuvo un incremento de sueldo, negociado en un "paquete confidencial". Además de no pagar renta por vivir en una lujosa residencia, a su pago básico de 183 mil euros (unos 2 millones 745 mil pesos) se añadió un sobre sueldo de 33 mil euros (495 mil pesos); un gasto de casa de 11 mil euros (165 mil pesos); y gastos de representación por 50 mil euros (750 mil pesos).
Añade:
"Una definición algo floja de costos normales condujo a algunas cejas levantadas entre los funcionarios (de la OCDE) que vieron una factura de una cena del aniversario de la boda del señor Gurría con su esposa, según un documento visto por The Economist. Los funcionarios habían precisado a Gurría que este tipo de costos no podría ser rembolsado. Un portavoz dice que éstos eran costos personales y que no fueron procesados".

La revista también cuenta que entre algunos funcionarios y miembros de la OCDE no se ve con buenos ojos la permanente actividad de Gurría en México. Menciona que hace un año, cuando Corea del Sur cumplió una década de pertenencia a la organización, planeó un festejo en Seúl y corrió con todos los gastos de los directivos de la organización que viajaron desde París.

Ocurrió al contrario cuando Gurría impulsó un acto en la ciudad de México, en febrero pasado, en el que se involucraron el Fondo Monetario Internacional, Naciones Unidas y el Banco Mundial.

Este acto de febrero, en el que la OCDE presentó su estudio de reformas que recomienda a México -entre ellos la del impuesto al consumo y la inversión privada en Pemex- contó con la asistencia de Felipe Calderón y tuvo gran cobertura en la prensa. Contrario a lo ocurrido con el de Corea, la OCDE pagó los gastos de Gurría, unos 9 mil 400 euros (141 mil pesos). El costo total de la delegación del organismo, según la publicación, fue de 50 mil euros (750 mil pesos).

"Teníamos un secretario general que trabajaba para la organización; ahora tenemos una organización que trabaja para el secretario general", según un funcionario de la OCDE citado por
The Economist.

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