14 junio 2007

Pemex para los mexicanos y otros.


El día de hoy en el editorial de El Universal apareció una nota sobre el futuro de la principal industria de México: PEMEX. El Editorial lo coloco al final. Vale la pena tomarse en cuenta, pues este recurso y sus ingresos deben de estar al servicio de todos los mexicanos y no de intereses particulares y menos de los extranjeros. Esto se da en el contexto de la declaración de Alan Greenspan sobre que debe de hacer México para evitar problemas en el futuro, es decir permitir que los extranjeros inviertan en PEMEX, (un eufemismo para decir que se lo vendan a EUA). El Sr. Greenspan debería de analizar primero bien el problema de México y las consecuencias de lo que dice (pues no faltara quien se lo crea), o tal vez responda a los clásicos intereses de EUA que siempre ha querido apropiarse de nuestro petróleo.
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Es obvio que el gobierno Mexicano debe de reducir su dependencia petrolera y diversificar sus fuentes de ingresos. Además, debe de desarrollar políticas públicas encaminadas a generar una menor contaminación por el uso de combustibles fósiles (recuérdese que el calentamiento global es un problema muy serio), a la vez que los ingresos de PEMEX sirven para crear desarrollo económico en México (eliminación de las desigualdades sociales).

En una extraña declaración y acertada de Gurría (extraña, pues suele apoyar las declaraciones neoliberales y es secretario general de la OCDE) negó que la solución de los problemas fiscales sea la privatización de PEMEX. Tal vez quiera lavar su imagen ante los mexicanos después de los escándalos de nepotismo en la OCDE.

En otra nota aparecida el día de hoy, en El Financiero en línea, se menciona que sólo el 0.4% de la Población Económicamente Activa concentra el 40% de la riqueza, y esta concentrada en la Bolsa Mexicana de Valores. (Véase la nota aquí) Esto me parece grosero, pues durante años se nos ha vendido la idea de que se deben de hacer muchas reformas para alentar el mercado de valore y que esto llevara al crecimiento de la nación. Sin embargo esto no ha sucedido y sólo se sigue concentrando la riqueza en unos cuantos. ¿Cuándo aprenderán las autoridades que el modelo financiero bursátil no es útil para México? En caso de que PEMEX se privatice, seguro lo harían por la vía bursátil e imagínense donde quedarían todos los beneficios de los mexicanos.


EL UNIVERSAL.

PEMEX PARA LOS MEXICANOS.

Aun después de que Alan Greenspan dejó la presidencia de la Reserva Federal de Estados Unidos, su voz sigue cimbrando los centros del poder político y económico cada vez que se hace oír. Ayer sugirió modificar la Constitución mexicana para permitir inversión extranjera en Pemex y evitar una crisis fiscal. Este no es el único camino y representa, en todo caso, la salida fácil.

Hace unas semanas Greenspan causó revuelo al predecir una desaceleración del crecimiento económico estadounidense. Hace unos meses "tiró" la bolsa en Beijing con un comentario.

El dinero suele ser nervioso. Por ello hay que prestar atención a los señalamientos de Greenspan, pero no tomarlos como la verdad revelada.

Como todos sabemos -y Greenspan recordó-, nuestras reservas petroleras disminuyen con la declinación desde 2005 del yacimiento de Cantarell, el más grande del país. Pemex no tiene dinero para hacer más exploraciones porque aproximadamente dos terceras partes de sus utilidades se canalizan al presupuesto nacional, donde representan entre 35% y 40% del gasto. Además, tiene erogaciones muy altas por concepto de pensiones y prestaciones laborales.

Pero esto no quiere decir de ninguna manera que haya que rematar la paraestatal más importante del país.

Es inconcebible un Pemex que no sea de los mexicanos. De todos los mexicanos, es decir, una empresa nacional bajo el control y la supervisión de quienes los ciudadanos elegimos para administrar los bienes de la nación.

La Constitución y las leyes permiten cierto tipo de inversiones, extranjeras y nacionales, en algunos campos de la actividad petrolera, como la exploración en mar profundo, tal y como sucede en otras compañía y países. Esto sucede ya en algunas áreas, y es deseable se explore para otras, pero muy distinto sería traspasara la propiedad nacional en aras de un beneficio de corto plazo.

Es comprensible que desde un punto de vista teórico como el de Greenspan se plantee en términos netamente económicos el futuro de Pemex. Comprensible, pero erróneo.

Pemex debe sanearse, sus operaciones y gestión transparentarse. Hay que darle instrumentos para que se reinviertan sus ganancias en la búsqueda de nuevos mantos petrolíferos para que haya una mayor oferta de crudo, porque eso asegurará el abastecimiento y hará bajar los precios; incluso es recomendable iniciar una discusión de gran calado sobre el futuro energético de México y el papel de la empresa en ese destino.

Todo sin sucumbir al prejuicio de que sólo la iniciativa privada, y si es extranjera mejor, tiene capacidad administrativa, honestidad en la ejecución y eficiencia en la gestión.

Eso no es cierto y para muestras basta Enron, el gran fraude energético estadounidense.

Reconocer los problemas y las limitaciones actuales de Pemex no debe alimentar sino nuestro deseo de mejorar su presente y su futuro.

Lo fundamental hoy es mantenernos dueños de nuestro destino por interés estratégico. Desde esta perspectiva podemos decidir con quién, cómo y cuándo aliarnos si es que decidimos hacerlo para interés de México, de nadie más.

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