13 diciembre 2007

Crónica de viaje 1.1 (Vuelo)

Estoy cansado y con ganas de dormir, pero el pasajero de mi lado no para de hablar. Me parece nefasto por su terrible acento norteño y su tono déspota, así como por su plática de cabildeo en el congreso del DF.

Entre su platica escuche algo que me pareció un horror. Hablaba de una propuesta de rebonificación del DF para construir el Estado 32. La propuesta consiste en tomar un puñado de delegaciones, y algunas partes de otras, y formar con ellas el Estado 32, con constitución propia. El resto de las delegaciones permanecerían siendo el DF. El norteño haciendo lujo de su estupidez y prepotencia menciono: ¡Que se chinguen con si ciudad y su puto Estado 32 y que nos dejen el resto!

Esta propuesta es absurda porque atenta contra el futuro del DF y los alrededores. La razón es que para un buen desarrollo de la Ciudad de México se requiere de un plan urbanístico integral, el cual sería prácticamente imposible de llevar a cabo si se tuviera que coordinar 4 o 5 autoridades diferentes: gobierno del Estado de México, gobiernos Municipales, gobierno del DF, delegaciones del DF y gobierno del Estado 32.

No digo que sea imposible coordinarlos, pero actualmente no se logra ni la mínima coordinación entre autoridades del DF y del Estado de México. Aceptémoslo, el DF es un caos y si le sumamos la zona conurbada es un desastre. Las autoridades no tiene planes urbanísticos de largo plazo y los escasos planes no se coordinan adecuadamente entre autoridades. Ahora imagínense si le agregamos más jugadores a este caos: este caos jamás vería fin.

No cabe duda que los idiotas más peligrosos son los que tienen iniciativa.

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