08 julio 2008

Petróleo sangriento.

El día de ayer leía la edición en línea de el diario Español El País y me encontré con un articulo llamado barriles sangrientos, haciendo referencia indirecta a los llamados diamantes sangrientos (a la extracción de diamantes que se dio en los años ochentas para financiar guerras en África).

Básicamente el artículo nos recuerda que el petróleo, a pesar de todos los beneficios que ha representado para la vida moderna, para los países productores tiene asociado en muchos casos efectos negativos que actúan en detrimento del progreso de dichas naciones:

“Los economistas tienen identificados desde hace tiempo el sinnúmero de perjuicios que van asociados al descubrimiento de petróleo en un país: apreciación de la moneda, pérdida de competitividad exportadora, alta inflación y despilfarro de recursos públicos en proyectos tan grandes como inútiles.”

Aunque los efectos anteriores conocidos en México (sobre todo pensando en la década de los setentas y la crisis de 1982) hay algunos que no recordamos con tanta frecuencia:

“Para los países pobres o en vías de desarrollo, el oro negro puede suponer un drama aún mayor. Un reciente artículo de Michael L. Ross en la revista Foreign Affairs arroja un balance estremecedor: el petróleo tiende a reforzar las dictaduras; debilitar las democracias; incentivar la corrupción; alentar el separatismo y fomentar las guerras civiles. Casos como el de Guinea Ecuatorial ofrecen un buen ejemplo de hasta qué punto una tiranía pobre puede con vertirse súbitamente en una cleptocracia inmune a la presión internacional.”

A excepción de separatismos y guerra civil, es algo que no hemos visto en México a causa del petróleo, el resto de los efectos sin duda los hemos sufrido en algún momento o los continuamos sufriendo. Asimismo, esto podría ser una explicación de porque una cleptocracia es la que nos gobierna (sin distinción de partidos políticos) y tiene tan poco interés en el bienestar de los mexicanos.

(Aquí se puede acceder al artículo de Michel L Ross, Blood Barrels, en Foreign Affairs)

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