03 julio 2008

¿Y el sentido de la decencia en este país dónde quedo?

En Francia hace unos días hubo un lamentable suceso: en una demostración militar un soldado francés hirió a 17 personas al disparar una ráfaga, que pensaba era de salva cuando en realidad el arma estaba cargada con balas reales. Ante esta situación accidental el Jefe del Estado Mayor del Ejército de Tierra de Francia, el general Bruno Cuche, renuncio a su cargo. Esta persona, a pesar de no ser culpable del accidente, renunció, pues él era el responsable de mayor rango de esta situación y el encargado de velar por la seguridad de su gente. Esto fue un acto total de decencia para limpiar el nombre del ejercito francés y mantener la credibilidad de esta institución entre los ciudadanos franceses.

En cambio, en México esto no sucede nunca. Por ejemplo, en el caso más reciente, en el caso del News Divine en donde los policías del DF actuaron mal y provocaron la muerte de 12 personas, nadie a renunciado a su cargo voluntariamente. En este caso, el secretario de Seguridad Pública del Distrito Federal, Joel Ortega Cuevas, debería de renunciar, aunque él no fue quien diera la orden de ese operativo, ni él que diera la orden de bloquear la salida. Debería de hacerlo sólo por decencia ciudadana.

Si Joel Ortega hiciera esto voluntariamente, demostraría que es una persona progresista y que le interesa el bien de los ciudadanos. Inclusive se le aplaudiría y demostraría que no es como el resto de los políticos mexicanos, sin distinción de partidos. Sería un paso hacia un mejor país donde la decencia se recupere.

5 comentarios:

  1. Nadie asume su culpa, todos se lavan las manos.
    Lamentable por las familias dolientes, lamentable la falta de sentido común y descencia.

    saludos

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  2. El cómo se llegó a una "tolerancia" hacia la corrupción y cómo tú lo mencionas a la "falta de decencia" en este país es un tema que me intriga, si alguien tiene alguna reseña bibliográfica se lo agradeceré. ¿En qué época se dio ese punto de inflexión hacia una clase política y de servidores públicos nefastos y qué no les interesa hacer un bien a su país o siempre los mexicanos(sociedad, sé que hay excepciones)hemos sido deshonestos? No lo sé y peor aún no se vislumbra un nuevo punto de inflexión que llevé a una ética ciudadana.

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  3. No conozco bibliografía como tal que hable sobre este tema, sólo recuerdo que Macario Schettino suele hablar sobre sus causas.

    La explicación es que el México post-revolucionario creo un arreglo social basado en el corporativismo burocrático, un régimen en el cual si eres parte del gobierno tienes asegurado el futuro, si estas fuera de él, tu futuro es opaco.

    Este régimen corporativista se basaba en dadivas, corrupción, etcétera, es decir, la cleptocracia institucionalizada. Este tipo de régimen no le importaba nada más que si mismo, su autoprotección y autoreproducción, no le importaba el ciudadano común. En realidad, el sistema político mexicano, pocas veces a demostrado decencia e interés de servir a los mexicanos. Nos encontramos alejados de tener verdaderos gobiernos modernos y democráticos.

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  4. Joel ya renunció. Pero, siempre me quedó la duda... recuerdan en el retén en sinaloa donde un ato de soldados enmariguanados asesinó a mansalva a una familia, incluyendo mujeres y niños? No debió renunciar también el secretario de la defensa???

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  5. Alejandro,

    ¿Cuándo renunció Joel Ortega? Sigue siendo SSP del DF.

    Recuerdo el incidente del reten de Sinaloa. Ahí, me parece que debió de haber renunciado como mínimo el General de Brigada encargado de la zona militar que corresponde a Sinaloa y en caso máximo el General de División de la región militar en la que se encuentra Sinaloa. En realidad no sé que haya sucedido, ni a que llego la justicia castrense en este suceso lamentable.

    Pedir la renuncia del Secretario de la Defensa Nacional me parece excesivo, pues no sólo es encargado del Ejercito Mexicano, también lo es de la Fuerza Área Mexicana. Antes de él hay muchos responsables de alto rango. Ahora, si hubiese renunciado, sólo podría considerarse como una decisión valiente, honorable y con un altísimo sentido de la decencia.

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