26 enero 2009

Explicaciones sobre la destrucción de espacios públicos.

En España sucede un fenómeno social que conocemos muy bien en México: el desprecio al espacio público. Esta falta de cuidado de los espacios públicos por algunos españoles es muy contrastante con respecto a algunos de sus vecinos europeos, donde no se encuentra basura tirada, ni graffitis, ni ruidos, etcétera. La explicación que da el diario español El País al respecto es que hay factores en España que hacen más propenso los actos de destrucción del espacio público, estos son:

Primero, la juventud de la democracia española. El régimen autoritario previo forzaba a las personas a cumplir las normas, al caer éste, se generó la sensación de que no hacía falta cumplir más las normas, lo que conduce a actos de vandalismo. Esto es muy diferente en regimenes democráticos más viejos donde las normas están interiorizadas por los ciudadanos y no hace falta coerción por parte del gobierno, los ciudadanos se preocupan de cumplir las normas.

Segundo, el entorno urbano deteriorado, que hace más probable que se generen más vandalismo. A esto se le conoce como la teoría de la ventana rota, la cual menciona que si un edificio tiene una ventana rota, es altamente probable que el resto de las ventanas sean agredidas y rotas, en efecto domino. Esta situación es tal, que generara que se tire basura, que se hagan pintas y en el último de los casos, que se cree un nido de delincuencia.

Tercero, el aumento del individualismo, que provoca ceguera con respecto los espacios comunes, a los cuales se les desprecia y se les maltrata. Igualmente, esto es reflejo de ignorancia con respecto al valor de los espacios públicos.

Todos estos factores son sin duda extrapolables para México y explicarían en gran medida la falta de civilidad de muchos compatriotas.

Ahora bien, lo anterior es muy importante por una razón: existe una correlación entre civilidad y desarrollo económico. No se puede asegurar cual causa y cual es resultado, pero evidentemente la calidad de vida de todos se mejoraría si fuésemos más cívicos, respetuosos de los espacios comunes y de nuestros compatriotas. Esto sin duda, repercutiría positivamente en la economía en general y en nuestros bolsillos. De nosotros depende que clase de país queremos.

1 comentario:

  1. Es definitivo, si hubiese más civilidad ¡nos iría mejor! Las causas están claras, pero ¿cómo se soluciona este problema?

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