02 mayo 2009

El sistema de salud pública de México, cómplice las muertes por el virus de influenza porcina.

El día de hoy en el diario español El País se han publicado una nota con una severa critica al sistema de salud pública de México, acusándolo de ser un cómplice del virus de la influenza porcina (hoy llamado influenza humana). Dejo algunos fragmentos al respecto:
  • "Durante los últimos días, inspectores de la Organización Mundial de la Salud han recorrido los estados de México donde se han producido casos de esta gripe -mortales o no- intentando descubrir algún común denominador entre las víctimas. No lo han encontrado de una forma determinante, aunque uno de ellos ofrece su sensación sobre el terreno. "Está muriendo gente pobre. ¿Por qué? Porque es la gente que está acostumbrada a ponerse enferma, a pasar gripes más o menos fuertes y no ir al médico. Si los mismos síntomas los tiene un soldado de una base americana, en 10 minutos está en la enfermería. Es una cuestión de costumbres sociales. La gente sabe que acercarse al médico cuesta dinero".

    Hay una frase muy común en México entre las clases más humildes: "Tú te puedes sentir mal, pero no te puedes enfermar". La enfermedad es una ruina. Nadie va al médico a las primeras de cambio. Y, desde luego, nadie va al médico por una gripe más o menos fuerte. Ir al médico -salvo para las clases exclusivas que disponen de seguro médico y hospitales de lujo- supone casi siempre una pérdida considerable de tiempo y de dinero."



    "¿Qué hace un mexicano cuando se siente enfermo? Lo que viene a continuación es la síntesis de un sondeo realizado entre vecinos del Distrito Federal con distintos niveles de ingresos. Lo primero que hace, coinciden todos, es aguantar. A ver si se pasa la fiebre, a ver si con un vaso de leche caliente y una buena cura de sueño... Lo siguiente es acudir a la farmacia.

    La segunda opción -si el medicamento no ha hecho efecto-es mover "la palanca... El mexicano es experto en eso. No por afición, sino por necesidad. Una vez que se llega al consultorio o al hospital, y hasta cuando los casos son graves, es fundamental buscar a un amigo que agilice los trámites para ver al doctor.

    Los mexicanos saben -y así lo atestiguan las encuestas- que sus médicos son buenos, incluso muy buenos, y que los hospitales del servicio sanitario disponen de instrumental moderno y eficaz, pero no suficiente. De hecho, el paciente tiene que pagar en muchos casos parte del tratamiento."



    "Todo iba funcionando gracias a un sistema de equilibrios fascinante -como tantas otras cosas en México- hasta que llegó la epidemia de gripe. Todo el mundo se percató de las graves fallas del sistema. Los laboratorios para analizar el virus no funcionaron y las muestras tuvieron que enviarse a Estados Unidos y Canadá. El Gobierno dispone de un millón de tratamientos antivirales, pero eso sólo supone que puede atender a un 1% de la población... El país que quería salir en la foto de los más grandes se ve obligado a reconocer que necesita con urgencia que el mundo le facilite millones de dosis de antivirales, 200 millones de mascarillas, cantidades ingentes de pañuelos desechables..."

Insisto, esta crisis sólo refleja ineptitud, corrupción e impunidad de nuestros gobernantes.

4 comentarios:

  1. no te parece muy triste que lo veamos usual?

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  2. La costumbre de ponerse enfermo y no ir al médico no es exclusiva de los pobres. En las clases medias y altas en México ocurre lo mismo.

    Ir al médico es en efecto una pérdida considerable de tiempo y dinero, es verdad, pero no solamente en México, sino también en España y en prácticamente todos los países donde los servicios médicos son mayoritariamente manejados por el gobierno.

    Los seguros médicos no son solo para las "clases exclusivas" en México y tampoco todos los hospitales privados son de "lujo". Existen una diversidad de seguros y hospitales.

    Las deficiencias que tiene nuestro sistema de salud no solamente es un reflejo de la corrupción, incompetencia e impunidad de los gobernantes. También lo es de la apatía, desinterés, e irresponsabilidad de los ciudadanos.

    Es el resultado de la idea persistente de que el gobierno debe hacer todo por nosotros y es el culpable de todo lo que va mal.

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  3. No es que no nos hubiésemos dado cuenta de que el sistema está mal, o si las deficiencias no se hubieran notado...es algo que todos conocíamos, que todos sabíaamos... pero apenas ahora es que esos trapos sucios salieron a la vista de los vecinos.
    Con este virus apenas algunos tomaron conciencia de que entre los cientos de usuarios del metro alguno te puede enfermar; que todos los que escupen en la calle desechan residuos altamente infecciosos; que las medidas de higiene de muchos puestos garnacheros son peligrosas; o que pocos tienen como hábitos lavarse las manos antes de comer, guardar la basura de las papas hasta llegar a un bote y que es más fácil tirar papeles y botellas por la ventana del auto.

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