09 diciembre 2009

Sobre el posible nombramiento de Cartens a dirigir Banxico.

El posible nombramiento de Agustin Cartens a dirigir Banco de México me parece errado para el bienestar del país por las siguientes razones:

Primero, Cartens ha dado señales de que posiblemente no respete la autonomía de Banxico y anteponga el bienestar de la nación por la lealtad al presidente. Recuerden que menciono hace unos días: “Yo estoy para ayudar al Presidente y si quiere que me vaya a Banco de México, lo haré.” Como funcionario público debería de decir que esta para ayudar al país y no a una sola persona, no importando quien sea. Además, se sabe bien, que ha sido un incondicional de Calderón desde el inicio de su mandato.

Ahora bien, la autonomía de Banco de México tiene el sentido de que este no sea manipulado con fines políticos. De otra manera, se corre el riesgo que se manipulen cifras de inflación, o se alteren las tasas de interés o trate de influenciar el tipo de cambio para obtener votos, sin bases económicas reales, y después la ciudadanía pague los paltos rotos, una vez alcanzado el objetivo electoral. (¿Recuerdan la crisis de 1994, provocada por una estabilidad cambiaria falsa?)

Segundo, resulta evidente para muchos que el mandato único de combate a la inflación de Banxico resulta un obstáculo para superar la actual crisis económica, ya que al carecer de objetivos que impliquen el crecimiento económico, no es posible que esta se coordine con la política fiscal para crear un verdadero plan de recuperación económica, tal y como se ha hecho en Inglaterra. En este sentido, Cartens seguirá con una política de combate a la inflación, pues su formación profesional e ideológica viene del FMI y el Banco Mundial, organizaciones en las que laboró y que promueven un banco central que sólo se dedique al combate la inflación. En otras palabras, significaría la continuidad de las políticas monetarias neoliberales al menos por otros 4 años y la supeditación de la misma política a los designios del mercado financiero internacional, como ha sucedido.

Tercero, Cartens podría ser la mejor opción para dirigir Banxico si hubiese tenido un desempeño excepcional al frente de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, y sobre todo para combatir la crisis económica por la que México ha pasado. Sin embargo esto no fue así. Cartens negó que la crisis hipotecaria de EUA pudiese afectar a México, y posteriormente recapacito cuando no le quedo otra opción. Después menciono que México se está recuperando, mientras los analistas económicos y organismos internacionales sitúan la recuperación de México hasta el 2012. No logro resolver los problemas de México en materia fiscal, pues la recaudación sigue siendo baja y la evasión fiscal es enorme. Tampoco logro proponer alguna medida efectiva para eliminar la dependencia financiera del gobierno mexicano de Pemex, que está reduciendo su producción petrolera drásticamente y pone en entredicho la viabilidad financiera del gobierno mexicano en el mediano plazo. Además, en plena crisis económica impulsa una reforma fiscal con nuevos impuestos, los cuales no harán nada por impulsar una recuperación económica.

Asimismo, Hacienda es la institución rectora de la economía de México y como tal no combatió a los monopolios y oligopolios privados que hacen de este país uno con las tarifas más caras de telefonía, internet, con mala oferta televisiva, precios altos de maíz, comisiones bancarias excesivamente altas, etc.

Es por ello, que es poco probable que desde banco de México se impulsen políticas económicas a favor del ciudadano común y corriente, y es más probable sea peor que Ortiz, pues probablemente supeditaría sus decisiones de política monetaria, financiera y cambiaria a las necesidades electoreras de Calderón. Además, de que continuaría en términos generales aplicando únicamente la política de control inflacionario, cuando en estos momentos de crisis económica se requiere de políticas monetarias, financieras y cambiaras, coordinadas con las fiscales y de comercio exterior, para sacar a México de su dependencia económica de EUA y de la misma crisis económica por la que pasa el país.

Finalmente, seguimos siendo un país rehén de su s político, de la cleptocracia que nos rige, sin un verdadero proyecto de nación, en el cual se cree que lo mejor es seguir a EUA. ¿Hasta cuándo?

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