01 marzo 2010

Crónicas del alcoholímetro (6)


(Entrada del juzgado cívico)

Policía 1: (abriendo la puerta de la patrulla) ¡Servidos jóvenes! Ahora pásenle por aquí, por favor. El juez les determinara su sanción.

(Inmediatamente se acercan dos personas)

Coyote 1: No tienen por qué estar aquí. Tome mi tarjeta, yo les ayudo.

Coyote 2: En unas horas pueden estar en su casa, lo hacemos rápido.

El nuevo: ¿En serio, cuánto?

Coyote 1: No te puedo decir ahora, márcame al número de la tarjeta o te paso a ver ahorita.

El nuevo: ¡va!



Juez cívico: Jóvenes, pásenle por aquí, por favor.

(Entramos a un cuarto pequeño con un letrero que dice: área de recuperación de hombres)

El: ¿Ya vieron? – mientras señala a la banca de cemento con las mismas tarjetas de los coyotes, estratégicamente acomodadas como los chocolates de bienvenida que se colocan sobre las camas de los hoteles turísticos.

El Nuevo: ¡Chale! No tienen vergüenza estos culeros.

Yo: Seguro les pasan una lana a los polis o los del juzgado para que les digan a que hora llegan los del alcoholímetro y van preparando todo para nuestra llegada.

(El Nuevo y El sólo asienten con la cabeza)

1 comentario:

  1. Ahora, el delito no es promover amparos. El delito es la colusión de estos fulanos con la gente que decide en dónde se van a poner los alcoholímetro.

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