26 agosto 2010

Primero la tragedia y después la farsa.

Este video me llamó mucho la atención hace tiempo. Muchas cosas a nuestro alrededor se anuncian como ecológicas o socialmente responsables, y nosotros las compramos o queremos creer eso, para no sentirnos culpables, porque en el fondo sabemos que hacemos mal. En la caridad consumista existe una hipocrecia enorme de la sociedad.

¿Es lógico que un acto de consumismo y esnobismo en México como comprar una taza de café en Starbucks podamos reducir la pobreza de los agricultores de café y sea ecológico? La verdad no, pero queremos creer que si, para no sentirnos culpables.


Lo mismo aplica para cosas como comprar un auto híbrido (el problema sigue siendo el coche) o hacer más calles (los segundos pisos en la Ciudad de México, la Supervía o la Vía Express en Guadalajara) y anunciar que reducirán la contaminación y tendrán rutas de transporte público.

3 comentarios:

  1. ¿Dime que porcentaje de las cafeterías en México ayudan a reducir la pobreza de los agricultores de café y son ecológicos?

    ResponderEliminar
  2. No lo sé, pero al menos los pequeños negocios no se tratan de poner la camisa de la hipocresía de comercio justo.

    ResponderEliminar
  3. Antes que nada, la animación está de puta madre!

    Es cierto, es hipocresía el comprar en starbucks creyendo que va a disminuir la explotación y la miseria en que viven los productores de café, tomarte tu café y olvidarte del tema.

    Sin embargo, el hombre que habla (no sé quién es, pero lo investigaré) hecha por tierra cosas que SIRVEN, como por ejemplo comprar alimentos ecológicos. Eso, CLARO que es mejor a que me compre un bistek en wallmart que se ha producido a costa de innumerables faltas éticas al productor de carne, al animal, y al consumidor.

    Lo importante está, según mi punto de vista, en intentar ser un consumidor responsable y en no conformarse, es decir, en nunca llegar a la 'redención' que él menciona; de esa manera cada día seremos mejores y por tanto seremos menos lastre para el planeta.

    Mi humilde opinión,
    David

    ResponderEliminar