31 diciembre 2010

Crónicas del alcoholímetro (9): El negocio del alcoholímentro y los costos de su evasión.


La cantidad de recursos usados por los mexicanos para evadir la justicia puede ser enorme, lo que genera tanto costos particulares como sociales que podrían ser mejor aprovechados para mejores otras cosas. Una muestra de ello son los amparos contra el alcoholímetro, los cuales si bien liberan a la persona que promovió el amparo de su arresto, esto no evita que lo cumplan después. Esto debido a que la SSP- GDF suele ganar todos los amparos.

De acuerdo a datos publicados por El Universal en el presente año se ampararon 2,280 personas contra el arresto inconmutable por no pasar la prueba del alcoholímetro. Estos amparos acumulados representan una enorme cantidad de dinero gastada en abogados para evadir el castigo.

Después de haber entrevistado algunas personas por el costo del amparo contra el alcoholímetro, es posible establecer un rango de entre $1,500 y $5,000 pesos. El rango y las diferentes situaciones hacen pensar que los “coyotes” suelen discriminar el trámite del amparo de acuerdo a la apariencia de los interesados.

Tomando estos valores podemos establecer un rango para el mercado de amparos contra el alcoholímetro, el cual oscilaría entre $3,420,000 y $11,400,000 pesos al año. Este rango representaría los costos particulares por evadir la ley y la ganancia de los “coyotes” (los cuales estafan a sus clientes). Una cantidad de dinero considerable que podría haber tenido muchos mejores usos para todo este grupo de personas.

Por otra parte, los costos sociales probablemente sean mucho mayores y estarían constituidos por las horas hombre y recursos en el sistema judicial del DF tramitando los amparos y llevando el seguimiento de los mismos hasta su resolución final. Todo este tiempo y recursos desperdiciados en gente tratando de evadir la ley se traduce también la no utilización de los mismos para resolver otro tipo de procesos judiciales, muchos de ellos relacionados con el castigo de actos criminales.

Es posible decir que existe un efecto dómino o multiplicador de la evasión de la justicia que degenera en lentitud en el sistema judicial y en la posible situación de que actos criminales no sean castigados ante la mayor carga laboral para los juzgados. Este costo social así puede ser mucho mayor que los costos particulares de evadir el alcoholímetro.

Una pequeña muestra de los costos que puede causar la cultura mexicana de evadir las leyes a como de lugar. 

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