05 marzo 2010

Crónicas del alcoholímetro (7)


Yo: ¡Hola! Me puede amparar y sacarme de aquí.
Coyote: si seguro, en tres horas máximo lo sacamos. Sólo es cuestión de que llegue el actuario y usted puede salir.
Yo: Esta bien. Por cierto, sabe después que voy a tener que hacer para cumplir horas.
Coyote: Nada. Nuestros amparos son garantizados para que ya no tenga que cumplir las horas de arresto.

….

Juez cívico: Sabe usted que es casi imposible ganar un amparo contra el alcoholímetro.
Yo: Lo sé, pero tengo cosas que hacer el día de hoy y me resultaría muy costoso quedarme. Tanto que prefiero pagar un amparo, aun sabiendo que tendré que cumplir horas después.
Juez cívico: allá usted. Ya lo veremos de regreso por aquí. Vaya pensando en traerse una cobija o algo así.



Coyote 3: ¡Hola! ¿Vienes a ratificar un amparo del alcoholímetro?
Yo: Si, sabe dónde tengo que hacerlo.
Coyote 3: Usted no tiene que hacer nada. Nosotros lo hacemos todo por usted, sólo una cuota de $500 por servicios de representación cada que haya que venir por una notificación, tramite, etc.
Yo: No muchas gracias, voy a desistir del amparo. Es muy raro que alguien lo gane.
Coyote 3: ¡No! Nosotros los ganamos todos, usted no cumpliría si contrata nuestros servicios.
Yo: En serio, no voy a seguir con el juicio de amparo. Muchas gracias.
Coyote 3: Bueno, como usted quiera, pero nuestros servicios son garantizados.

SSP gana amparos contra alcoholímetro y sugiere demandar a “coyotes” por abandonar a sus clientes dejando de darle seguimiento al juicio de amparo.

01 marzo 2010

Crónicas del alcoholímetro (6)


(Entrada del juzgado cívico)

Policía 1: (abriendo la puerta de la patrulla) ¡Servidos jóvenes! Ahora pásenle por aquí, por favor. El juez les determinara su sanción.

(Inmediatamente se acercan dos personas)

Coyote 1: No tienen por qué estar aquí. Tome mi tarjeta, yo les ayudo.

Coyote 2: En unas horas pueden estar en su casa, lo hacemos rápido.

El nuevo: ¿En serio, cuánto?

Coyote 1: No te puedo decir ahora, márcame al número de la tarjeta o te paso a ver ahorita.

El nuevo: ¡va!



Juez cívico: Jóvenes, pásenle por aquí, por favor.

(Entramos a un cuarto pequeño con un letrero que dice: área de recuperación de hombres)

El: ¿Ya vieron? – mientras señala a la banca de cemento con las mismas tarjetas de los coyotes, estratégicamente acomodadas como los chocolates de bienvenida que se colocan sobre las camas de los hoteles turísticos.

El Nuevo: ¡Chale! No tienen vergüenza estos culeros.

Yo: Seguro les pasan una lana a los polis o los del juzgado para que les digan a que hora llegan los del alcoholímetro y van preparando todo para nuestra llegada.

(El Nuevo y El sólo asienten con la cabeza)