09 marzo 2011

Sobre el consumo de la “modernidad”.


No suelo ser de las personas que toman un café de la sirenita imperialista (Starbucks) y por lo general lo evito. En un viaje reciente a Brasil ante mi cansancio de caminar entre en uno de estos cafés para reponerme y de paso tomar algo. Entrar en uno de ellos causa cierto confort, he de admitirlo, debido a que resulta tremendamente familiar (prácticamente todos son iguales en todo el mundo), pero también me causo una falta de emoción.  

Mientras tomaba el café, me preguntaba cuantos otros buenos cafés locales no habría en el país (el café brasileño es muy bueno, por cierto). Qué tipo de bebidas, emociones y sensaciones me perdía al estar tomando un café que sabe igual prácticamente en todas las cafeterías de la cadena.

La sensación también fue un poco de tristeza al observar que muchos brasileños hacían lo mismo, sobre todo por lo que implica. No se trata de tomar sólo un café, se consume una idea de “modernidad” y “estilo de vida” externo. La mayoría de los presentes usaban iphones, Black Berrys, trajes de corte italiano, camisas con mancuernillas, corbatas que se veían caras, jeans CK, tenis nike, y otro gran numero de prendas de “marca”. Un estilo de vida que me parece demasiado uniforme y un tanto vacio, un tipo de consumo que elimina la riqueza cultural, gastronómica y de productos locales de otros pueblos en el afán de una “modernidad”.

2 comentarios:

  1. además es caríiiisimo .... y a veces ni tan bueno..., la verdad es que se ha convertido en cuestión de "status" como dices... tienes razón, cuántas buenas cosas nos perdemos por irse con "la moda", disfrazada modernidad diría yo...

    Saludos

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