21 septiembre 2015

Los argumentos engañosos para justificar el Corredor Cultural Chapultepec

Hace algunas semanas escribí sobre el proyecto del Corredor Cultural Chapultepec señalando lo que es una privatización velada del espacio público de forma anti-democrática. Además diversas voces han señalado como una ocurrencia arquitectónica o de criticar el proceso[i]; por lo que existe una demanda ciudadana de detener el proyecto y reponer todo el proceso. Ante las críticas, el gobierno de Miguel Ángel Mancera en el DF ha señalado que al menos seis puntos discursivos para apuntalarlo ante la opinión pública, los cuales no son posibles de sostener. Otros como la inseguridad o que es una decisión técnica simplemente han sido desmitificados por Andrés Lajous, Pepe Merino & Alexis Cherem y  Onésimo Flores.

1. Es un proyecto transparente
Hasta el momento no hay suspicacias de la legalidad del Corredor Cultural Chapultepec; sin embargo, es posible señalar que este proceso no ha sido transparente. Si bien es posible que el gobierno tome decisiones ejecutivas ante situaciones de urgente necesidad y resolución, como un desastre natural, aquí no nos encontramos ante este caso. Un centro comercial y un segundo piso para conectarlos no son una necesidad urgente de resolver. De ahí que no sea justificable realizar este proyecto sin publicidad máxima a la ciudadanía, ni falta de transparencia desde el inicio. Veamos una recopilación de los antecedentes:

En mayo de 2014 se publicó la declaratoria de necesidad. Para el 20 agosto de 2014 se rechazó una solicitud de información pública a Rafael Montes, periodista, aduciendo la inexistencia de proyectos o inversionistas[ii]. El 2 diciembre de 2014, Ximena Ramos escribía sobre la opacidad del proyecto de ZODE Chapultepec, pues habían pasado 7 meses sin conocerse nada al respecto de este proyecto, y cuestionaba el hecho histórico de buscar concesionarse Avenida Chapultepec; algo que la ciudadanía desconocía.

Inmediatamente, al siguiente mes de este último señalamiento, se concursó el proyecto (26 de enero de 2015) y un mes y medio después (18 de marzo) se declaraba un consorcio ganador (compuesto por Invex, Grupo Acosta Verde y Grupo Garza Ponce). Este concurso fue por invitación restringida por lo que no hubo un concurso público abierto, mucho menos uno sobre la solución arquitectónica o del modelo de negocios. Mientras tanto el 6 de mayo de 2015 Comité de Patrimonio Inmobiliario del GDF daba visto bueno para otorgar el título de concesión a PROCDMX, sólo faltaban algunas opiniones y estudios menores para ello[iii].

Las únicas noticias al respecto de este proceso aparecieron en columnas de negocios entre marzo y julio de 2015[iv], es decir, en espacios dedicados a empresarios, no a los ciudadanos. En tiempos que coinciden justamente con las campañas electorales para las elecciones intermedias, justo cuando la atención del público está en otro lado. Esto es poco probable que haya sido coincidencia.

Mientras tanto, el 14 abril de 2015 se obtuvo documentación de un proyecto conceptual[v]. No obstante, para ese momento ya estaba asignado un inversionista y se seguía desconociendo el proyecto final.

El 31 de julio obtenía el título de concesión PROCDMX (2 meses después de recibir el visto bueno del Comité de Patrimonio Inmobiliario) y el 6 de agosto de 2015 se firmaba el contrato del fideicomiso entre PROCDMX y el consorcio ganador[vi]. El 29 de julio aparece la primera noticia en un diario de circulación nacional[vii] sobre el proyecto, retomando una nota del 27 de julio de un portal dedicado a arquitectura[viii], y para el 18 de agosto se presentó oficialmente vía Persicope (con sólo 24 usuarios en línea y que sin quedarse grabada[ix]) junto con una gran cantidad de documentación; además de anunciarse que en septiembre arrancarán obras. Los tiempos son sorprendentes. Antes de que hubiera un contrato firmado y concesionado la obra, ya había noticias del proyecto final, sin que el público general lo supiese.

Una obra histórica y de estas magnitudes debió ser discutida en público, pero no fue así. Sólo unos cuantos sabían de dicho proyecto. El resto no conocía nada de esto por una decisión política.

Esto nos recuerda el inicio de “Guía del autoestopista galáctico” de Douglas Adams, que comienza con el personaje principal (Arthur Dent) despertando abruptamente porque había un buldócer en la puerta de su casa a punto de demolerla. Cuando le reclama tal arbitrariedad, el responsable menciona, que pasara una carretera por ahí, que el “tenía usted derecho a hacer sugerencias o a presentar objeciones a su debido tiempo”; el plan había permanecido al público nueve meses. Aunque se encontraba en el sótano, donde no funcionaba la luz, dentro “de un archivador cerrado con llave y colocado en un lavabo en desuso en cuya puerta había un letrero que decía ´Cuidado con el leopardo´”.

La liberación e toda la información del proyecto, una vez aprobado este, no es transparencia. Es justo como en la novela de Adamas, una arbitrariedad legal, pero oculta a la ciudadanía, hasta que ya es inminente la obra y hay que sacar los papeles del sótano a obscuras.

2. Es un proyecto que incluye a la ciudadanía
Para este proyecto ya existe un título de concesión, ya hay un grupo de inversionistas, ya hay un modelo de negocios, incuso, ya existe un proyecto ejecutivo aún no liberado (Anexo 13 del contrato del fideicomiso[x]). Se nos ha dicho que habrá una “ejercicio de participación cívica” para “enriquecer” el proyecto durante pocos días (a partir del 5 de septiembre); aunque si ya está decidido todo ¿qué sentido tiene este ejercicio?

Además, se esperara que en 17 días la ciudadanía para enterarse de todo el contenido de los documentos, para socializar la información, comprender los diferentes argumentos y tomar un decisión. Para una vez terminada dicho “ejercicio” se iniciará la obra, pues Miguel Ángel Mancera, presidente del consejo de administración de PROCDMX, ha dicho que no habrá “marcha atrás”[xi]. Un urbanismo del “va porqué va” como ha señalado Alberto Serdán.

Si no está demostrada su urgencia, ni su necesidad, la participación ciudadana puede realizarse desde el análisis de la zona y a lo largo de todo el proceso de conceptualización de soluciones para dicha avenida. No cuando ya está todo decidido, cuando se anuncia la obra y su inicio; pues lo que termina siendo en un ejercicio “pseudo-democratico” para justificar el proyecto. 

Lo peor de esta situación, es que en la discusión pública en redes twitter se ha utilizado bots para apuntalar el proyecto sobre sus críticos y en la sección de opiniones y críticas de la página oficial del proyecto se ha excluido a las voces en contra.

3. No es una privatización
El hecho de que el título de concesión permanezca en manos de PROCDMX y no se le dé su titularidad a un privado, oculta inteligentemente una privatización del espacio público con fines comerciales, no culturales. Sin embargo, hay dos hechos irrefutables de esta situación.

Por un lado, el título de concesión de Av. Chapultepec se coloca dentro de un fideicomiso privado, el cual además de recibir también la inversión del consorcio ganador, será manejado como un activo para la recuperación de la inversión. ¿Qué otro sentido tiene concesionar el espacio público si no es para generar beneficios privados que recuperen la inversión? En otras palabras, se manejará como un activo para fines privados, no como un espacio de derechos de la ciudad.

IMAGEN 1: CENTRO COMERCIAL PROYECTADO SOBRE AVENIDA CHAPULTEPEC

Fuente: PROCDMX.

Por otro lado, el proyecto se enmascara en decir que sólo el 18% corresponderá a negocios[xii] y el resto será espacio público. Esto oculta cómo se puede privatizar espacio público, sin necesidad de que un privado tome titularidad del mismo. La mayor parte de los puntos de entrada y salida de la estructura elevada contaran con comercios, e incluso un centro comercial, pegado a la glorieta de los Insurgentes. Esto le da un control directo a los privados sobre el “espacio público nuevo”, sin necesidad de tener titularidad de todo el espacio. Es la misma situación que sucede con las playas del país, pues todas son públicas, pero los hoteles privados se localizan de tal forma que bloquean el acceso a este espacio público a todos aquellos que no estén hospedados o consuman en el mismo. La posición del comercio es estratégico para su control por los privados.

Por último, el estacionamiento de Secretaría de Seguridad Pública (SSP) es un espacio que ha quedado desconectado del espacio público, ya que el diseño de avenida Chapultepec y la Glorieta de los Insurgentes están pensada en función del auto, no del peatón. Así, al construir sobre este un centro comercial no es que se esté devolviendo el espacio público al público, pues incluso 77 cajones del estacionamiento de la SSP permanecerán en el lugar[xiii]. Se está creando suelo para fines comercial, que aproveche los flujos peatonales, tal como hoy sucede en CETRAM el Rosario y Ciudad Azteca, no se está creando espacio público que se pueda gozar sin necesidad de consumir. El diseño sin duda está en función de la rentabilidad comercial, no de las necesidades públicas, mucho menos de la cultura.

4. No implica cambios de uso de suelo
Se menciona que este proyecto no implica cambios de usos de suelo; pero nunca se niega los incentivos que generará para el desarrollo inmobiliario en avenida Chapultepec; suele haber una mención al incremento de la “plusvalía de los inmuebles” y diagramas que muestran el incremento de alturas (Véase Imagen 1). Lo cual en sí mismo es peor, pues el proyecto como tal no  forma parte de ningún instrumento de planeación del Distrito Federal. Así se promueve un desarrollo inmobiliario no controlado, el cual puede tener enormes efectos negativos al rebasar la capacidad de carga de los servicios públicos de la zona. Tal como ha sucedido hoy en la colonia Granadas debido al enorme desarrollo inmobiliario sin planeación integral.

IMAGEN 2: EFECTOS ESPERADOS DEL CORREDOR CULTURAL CHAPULTEPEC

Fuente: PROCDMX.

Además, esto terminará por incrementar los precios del suelo y con ello las rentas y precios de los inmuebles, lo cual que fomentará la expulsión de sus habitantes, la quiebra de los pequeños negocios y la construcción de enormes desarrollos sin estar sujetos a una planeación urbana ordenada. Ninguna ciudad se ha desarrollado económicamente con segundos pisos ni centros comerciales; mucho menos sin una planeación urbana integral. 

5. No generará costos a la ciudad
Este proyecto generara diversos costos al GDF y a la ciudadanía, que no están contemplados. Primero, requerirá incontable hora burocrática para sacar a delante este proyecto de manera legal. Este tiempo, sin duda estaría mejor invertido tratando de resolver situaciones más apremiantes. Segundo, se requerirá usar fondos públicos para dotar de transporte público estructurado a esta avenida, pues no están contemplados dentro del proyecto. Tercero, se generarán impactos negativos por la construcción en la forma de tiempos de traslado y otras molestias, que serán socializados y no absorbidos por la inversión privada. Cuarto, se está cediendo el espacio público para la construcción de comercios.

Habría que agregar que no es del todo cierto que habrá ingresos para la ciudad por 1,757 millones de pesos en mantenimiento. Esto sólo sucede porque dinero que sirve para mantener la infraestructura física que permite generar una rentabilidad comercial, y seguramente la mayor parte irá dirigido a los locales comerciales y poco al espacio público. Habría que conocer cuánto será para las estructuras comerciales y cuanto para el pasaje entre comercios.

Y sin duda el más grande costo que sufriremos es el costo de los derechos que la ciudadanía pierde con esto, pues el gobierno de Miguel Ángel Mancera establece así que la transparencia, la participación democrática, los derechos en el espacio público, no son cosas que nosotros podamos decidir, es algo que “deciden juntos” unos pocos.

6. Redignificara del espacio público de Avenida Chapultepec
Sin duda es un espacio público que requiere remodelación, al igual que muchas partes de la ciudad. Se requiere un espacio público rico socialmente, uno en el que se pueda gozar sin necesidad de consumir algo, uno en el cual todo tipo de personas, independiente de su condición social o física puedan disfrutar. Es un espacio donde se pueden dar los encuentros y los desencuentros. Un espacio donde se pueden ejercer todo tipo de derechos, incluyendo el derecho a la protesta.

IMAGEN 3: RENDER DE LA ENTRADA AL SEGUNDO PISO PEATONAL POR SEVILLA Y CHAPULTEPEC

Fuente: PROCDMX.

Hoy el proyecto de Corredor Cultural Chapultepec dice que creará un espacio de usos múltiples, pero la realidad es que será un espacio dirigido bajo la lógica comercial, en el cual se excluirá a personas por su condición socioeconómica o física y se establecerán reglar en favor de la generación de ingresos de los comercios, pues incluso el GDF como socio de dicha empresa le convendrá. Curiosamente las imágenes de promoción del proyecto (renders) lo plantean terriblemente de esa forma: las entradas al segundo y hasta tercer piso se realizan por la zona comercial y entre las personas presentes no se localiza ni una de tez morena, con discapacidad, de edad avanzada o de tallas  grandes (Véase Imagen 3).

Le redignificación del espacio público implica espacios de disfrute sin necesidad de consumo, sin exclusión, con una planeación integral de la zona. Hoy este proyecto no lo garantiza.

Finalmente, si el proyecto está sustentado en argumentaciones débiles, existen críticas sustentadas, protestas vecinales y ciudadanas, lo mejor es detenerlo y reponer todo el proceso. Los habitantes de la Ciudad de México nos merecemos algo mejor; no un centro comercial.

Nota: originalmente publicada en el blog La Brújula, de Nexos




[i] Véase otras notas de crítica que se han escrito en Arquine, en Tribuna de Milenio, en Nexos por Francisco Reynoso, en Animal Político por Marco López Silva y Roberto Remes,  y en el Universal por Felipe Leal. Para opiniones abiertamente favor, revisar lo escrito en Animal Político por Simón Levy,  en Reforma Genaro Lozano y Eduardo Caccia, y en Crónica de Rafael Cardona. Mientras en el Universal Héctor de Mauleón se encuentra a favor, pero cautelosamente.
[ii] Solicitud de Información Pública, 0301500018714, expediente RR.SIP.1139/2014. Disponible aquí.   
[iii] PROCDMX (2015).  Informe del resultado del Procedimiento de Selección del Proyecto “Corredor Cultural Chapultepec - Zona Rosa”; Convocatoria de participación ciudadana para el enriquecimiento del proyecto; y Aviso por el cual se da a conocer el Concurso Público Arquitectónico para Presentación de Propuestas Conceptuales. Gaceta Oficial de Distrito Federal, 18 de agosto de 2015, Núm. 157
[v] Calidad de Vida. (2015). Proyectos Conceptuales de las “anclas” de la ZODE: Corredor Cultural Chapultepec-Zona Rosa. Solicitud de información pública folio 0301500001715
[vi] PROCDMX (2015) Op. Cit.
[vii] Excelsior. 31 de julio de 2015. “Doble piso en corredor Cultural Chapultepec-Zona Rosa2. Disponible en: http://www.excelsior.com.mx/comunidad/2015/07/29/1037262
[viii] ArchiDaily México.  27 de julio de 2015. "México: Parque Elevado Chapultepec, proyecto catalizador para generar comunidad en la Ciudad de México". Disponible en: http://www.archdaily.mx/mx/770422/mexico-parque-elevado-chapultepec-proyecto-catalizador-para-generar-comunidad-en-la-ciudad-de-mexico
[x] Fideicomiso corredor cultural Chapultepec-Zona Roa. Disponible en: http://www.ccchapultepec.mx/descripcion/transparencia/
[xi] La Jornada. “Mancera: in marcha atrás, el Corredor Chapultepec. Disponible en: http://www.lajornadadeoriente.com.mx/2015/08/19/mancera-sin-marcha-atras-el-corredor-chapultepec/
[xii] PROCDMX Op Cit. 2015
[xiii] PROCDMX (2015) Op. Cit.

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