27 julio 2017

Las ciudades versus Trump


Ninguna ciudad puede decir que no vamos a convertir nuestras fuerzas policiales en agentes de inmigración…¿pero no sería más fuerte si 200 ciudades lo dijeran e hicieran simultáneamente Bill de Blasio, Alcalde de Nueva York.

Desde su campaña a la presidencia de Estados Unidos de América (EUA) Donald Trump ha tenido un discurso anti-inmigrant, llevándolo a proponer desde la creación de un muro fronterizo con México, restricciones de entrada y la deportación de los inmigrantes sin papeles. Para ello ya ha firmado tres órdenes ejecutivas en este sentido. Una de ellas pretende limitar los fondos federales a las ciudades santuario, si no cooperan con el envío de información al Servicio de Control de Inmigración y Aduanas del gobierno federal sobre la situación migratoria de una persona con el fin de deportarla de EUA.
Cabe señalar que las ciudades santuario, es el término genérico usado para jurisdicciones (estados, condados y ciudades) que limitan su cooperación con los agentes de inmigración del gobierno federal de EUA, protegiéndolos de facto de una posible expulsión del país. Por ejemplo, en Chicago, existe una regulación (Welcoming City Ordinance) que prohíbe arrestar a una persona solamente por su situación migratoria o negarle un servicio público. Regulaciones similares existen en al menos  663 condados y cinco estados de EUA

Ilustración 1: Ciudades Santuario en Estados Unidos de América


La ley decretada por Trump ha generado una fuerte oposición entre muchos alcaldes de grandes y pequeñas ciudades de EUA. Por ejemplo, los alcaldes de Nueva York y Chicago, Bill de Blasio y Rahm Emanuel, han confrontado públicamente ésta política, mientras que la ciudad San Francisco ha entablado una demanda de inconstitucionalidad contra la orden ejecutiva firmada por Trump. Incluso, Los Ángeles ha descriminalizado el comercio ambulante, para evitar levantar cargos criminales contra inmigrantes que pueden poner su estadía en riesgo. 

Esta reacción de las ciudades de EUA tiene su lógica, dado el enorme peso que tiene la población inmigrante sin papeles en muchas ciudades. De acuerdo a un reporte de CityLab Latino, se estima que en EUA viven 11.1 millones de inmigrantes sin papeles, de los cuales el 61% vive en 20 áreas metropolitanas (que concentran el 36% de la población total de EUA). Las zonas metropolitanas que más resaltan son la de Nueva York, en donde habitan hasta 1.15 millones de inmigrantes que representan el 5.7% de su población, y Los Ángeles, donde los inmigrantes alcanzan el millón de habitantes y representan hasta el 7.5% de su población. 

Ilustración 2: Las 20 áreas urbanas con mayor población indocumentada

Fuente: Cortesía de CityLab Latino/Univision. Información publicada originalmente en la nota  Estas son las ciudades con más inmigrantes indocumentados en Estados Unidos.

Dado el peso económico de las ciudades y en muchos casos su presencia mediática, se han convertido de inmediato en rivales de las políticas de la administración Trump y se ha argumentado que pueden llegar a contrarrestar su poder. Como De Blasio ha mencionado si combinas el poder de las ciudades americanas, eso puede ser realmente un cambio de juego en términos de moderar esa agenda

Tabla 1: Población indocumentada por área metropolitana en EUA


Fuente: Cortesía de CityLab Latino/Univision. Información publicada originalmente en la nota  Estas son las ciudades con más inmigrantes indocumentados en Estados Unidos.


Además, las ciudades han sido de una u otra forma epicentro de resistencias contra el nuevo gobierno federal de EUA. En varias grandes ciudades se han presentado todo tipo de protestas contra Trump, desde el anuncio de su elección, el día de que asumió como presidente, hasta protestas en los aeropuertos en reacción al veto de entrada a EUA a población de 7 países de mayoría musulmana. Probablemente la mayor de estas ha sido la llamada Día sin inmigrantes, una huelga de empleados de restaurantes y de trabajadores de la construcción en las grandes ciudades para demostrar su importancia económica. Los inmigrantes representan el 22% de la clase obrera y el 17% de los empleados en el sector servicios, llegando a representar más del 50% de los trabajadores en ciudades como Los Ángeles, Miami o Nueva York.

No extraña así que tres gobernantes de las ciudades más importantes de México (el jefe de gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera, el presidente municipal de Guadalajara, Enrique Alfaro, y el presidente municipal de Ciudad Juárez, Armando Cabada) se reunieran con el alcalde de Chicago y buscarán tender puentes para discutir sobre comercio, inmigración y protección de derechos humanos.  Asimismo, esta cooperación entre ciudades de México y EUA puede ser fundamental en términos económicos, ya que el 69% del comercio binacional se realiza entre las zonas metropolitanas de ambas naciones

La resistencia de las ciudades sin duda puede ser esencial para evitar la difusión de políticas que afecten a los inmigrantes. Sin embargo, habría que ser cautos, pues en parte el éxito de muchas grandes ciudades de EUA se debe al conectarse con la economía global, éxito que también fue lo que generó una gran disparidad y separación con la realidad de gran parte de la población de EUA (algo similar al contexto detrás del Brexit). Un fenómeno que se le ha llamado la gran divergencia, caracterizado por empleos de altos ingresos en el sector servicios concentrados pocas en grandes ciudades. 

Basta ver los resultados de las votaciones de la elección presidencial para notar que dichas brechas fueron capitalizadas por el discurso xenófobo y nacionalista de Trump. Mientras Hillary Clinton ganó en 90% de los centros urbanos, Trump arrasó entre el 75% y 90% de las zonas rurales, ciudades pequeñas y medias y en los suburbios.

Si bien es necesario tender puentes y alianzas con las ciudades santuario, en defensa de los connacionales y aprender de sus políticas de defensa a los migrantes, también habría que comprender las lecciones que brindan. El impulso de un modelo económico urbano basado en la idea de ciudades globales (ciudades competitivas) ha generado enclaves alejados de la realidad, que además de fragmentar poblaciones urbanas y naciones, es un caldo de cultivo para el surgimiento de políticos extremistas. Es claro que en un país tan desigual como México acentuar las brechas sociales y la desigualdad siguiendo el mismo modelo urbano no puede traer nada bueno. Hay que reconsiderar la idea de ciudades competitivas, es decir, que compiten entre sí por atraer inversión internacional, cuando lo que se requiere es que cooperen las ciudades entre sí para el desarrollo y protección de la nación.

Este texto fue publicado originalmente en La Brújula de Nexos

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